Posteado por: Rosa | 25 junio, 2013

El Faro y el Navío

 

EL FARO Y EL NAVÍO

Bajo un cielo azul plomizo,
allende el horizonte nebuloso,
existe una costa sombría
azotada por un mar tempestuoso.
Un encumbrado faro,
elévase majestuoso
orientando a los navíos
perdidos en un mar insidioso.

Peñascosos roquedales
lo circundan vanidosos,
compitiendo por su grandeza
de magnánimo arrojo.
Su luz redime las sombras,
lacayas de todo escollo,
en el mar de la existencia
desbocado y proceloso.

Impertérrito en su cumbre,
sus ojos lo atisban todo
iluminando un entorno
abrupto y peligroso.
Afrontando impasible,
austero y riguroso,
los huracanados vientos
de tronar quejumbroso.

De los maltrechos navíos
va mostrando los despojos
por aventurarse ciegos
al desfiladero engañoso.
Mas quiso un día el destino,
indolente y caprichoso,
que un imponente navío
acercárase, curioso,
a esta costa inclemente
perdida en medio de todo.

El faro de mirada ardiente
con interés observolo
acercarse al arrecife
despiadado y tenebroso.
Sus destellos ahuyentaban
la lobreguez del entorno
ayudando al intrépido navío
a sortear los escollos.

– Mástil de soledad, yo te observo,
de tu indulgencia, celoso,
iluminar mi camino
con tu fulgor generoso.
– El truculento destino
y su devenir azaroso,
orientáronme a estos lares
y heme aquí perdido y solo.
– ¿ Dónde es que me encuentro?;
¿ qué mar es este en el que bogo?;
¿ querrías asesorarme
tú que lo oteas todo?.

– Te hallas ante costa baldía
dejada y olvidada de todos
parapetada entre roquedos altivos
enfrentados a un océano sin fondo.
– Huracanes terribles la flagelan,
acérrimos enemigos de lo hermoso
poblada por umbrías extensiones
debotas de lo obscuro y de lo ignoto.

– Has de ser muy prudente y comedido,
de los cantos de sirena, receloso,
aventúrate con cautela en estas aguas
en las que anida un ser fiero y monstruoso.
– ¡ Gracias te doy, faro amigo!,
por tu consejo sabio y provechoso
tanto tiempo asomado al horizonte
hizo de tí un maestro noble y docto.
– ¿ Cómo es que resistes tu estadía
ante este ambiente triste y ruinoso,
sin nada en que basar tus alegrías,
soportando alrededor vacuos despojos?.

– Mi cometido es alumbrarles el camino
a los navíos aguerridos, valerosos;
mi ventura es abogar por su existencia
ante este mar terrible y tortuoso.
– Mas son escasos los navíos que se atreven
a aventurarse en estos mares ponzoñosos
pues han de traer las jarcias bien templadas
y las cuadernas resistentes cual colosos.

– Los que se dejan doblegar por la anarquía
y se jactan de sí mismos, pretenciosos,
perecerán destrozados sin defensas
al pie del acantilado pavoroso.
– Y acabarán exhumando sus miserias
por entre sus sepulcros cenagosos
mostrando a los incautos navíos
su ineludible final desastroso.

– No quisiera terminar de esa manera,
pues deseo para mí destino honroso;
sin arrogancia lucharé en la contienda
y de ella emergeré bizarro y airoso.
– Llevaré izada la bandera
al alejarme de estos mares licenciosos,
tu esplendor guiará mi singladura
hasta llegar a mi tierra victorioso.

Rosa


Responses

  1. Qu mgico. Me ha encantado!!!!!

    • Me alegra que te haya gustado, Patri, también es una de mis favoritas. La escribí hace tiempo…un beso.


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