Posteado por: Rosa | 14 mayo, 2013

El Cisne y la Laguna (Cuento Rimado)

     

  EL   CISNE Y LA LAGUNA

 

        Posábase perezoso el atardecer en la laguna encantada donde un cisne de estilizada figura paseaba su noble estampa.  La irisada superficie de la laguna, tejida en blonda y nácar,devolvía fiel su reflejo de magestuosa prestancia, que el cisne, garboso, lucía esponjando sus plumas albas.

        Su porte regio y erguido atraía, cual imán, las miradas al deslizarse sereno en la quietud de las aguas. Mas tras su dulce sonrisa se esconde una pena que lo abrasa, que muestran implacables los ojos y la languidez de su mirada.

        La laguna que lo vela, con maternal constancia, no es ajena a esta pena que anida en la profundidad de su alma. Y se presta solícita a restañar las lágrimas surgidas de aflicciones profundas que lo laceran cual escarpias. Y cuando el dolor se muestra iracundo, cubriéndolo con su fría mortaja, la laguna le ofrece consuelo, meciéndolo en su seno de terciopelo y gasas.

         ¿ Qué dolor será el que asoma a su cándida mirada?; ¿ qué pesar el que contrista su plenitud galana?,   – preguntábase la laguna en la intimidad de su alma. –

        Una noche sin luna, nebulosa y arcana, el cisne recorría trémulo la laguna mansa, intentando alejar de sí la orfandad de su alma. Y la  acogedora laguna de faz espejada, era mudo testigo de su añoranza.   

        – ¿ Qué te ocurre, blaco cisne?- ,   -¿ qué dolor te sobrepasa, que te  deslizas cansino por la linfa  plateada?. 

        – Me abruma sobremanera esta soledad despiadada en la que alienta mi vida, donde se agosta mi alma.   – Busco amparo y abrigo, reconocerme en un alma hermana, compartiendo experiencias que enriquezcan a ambas.

        – Mas no hallo consuelo a esta soledad amarga pues no encuentro alma amiga que haga esta pena más liviana.   – Y percibo el devenir del tiempo, cual tic-tac en mis entrañas, como díscola ventisca llevándose mi vida a ráfagas.

        – ¿ Qué sentido habrá tenido esta vida solitaria, carente de los afectos y la complicidad de otras almas?.

        – Lamentas la soledad y el silencio, quintaesencia de la Gracia, anhelando otros lugares, añorando a otras almas que en ocasiones se convierten en ciénaga infecta de dolor y lágrimas.

        – Dulces cantos de sirena te acechan en lontananza, que ofuscan tu mente y confunden tu alma, convirtiéndose en espejismos que a tu corazón engañan, haciéndote desear conquistas que solo son quimera, que son solo falacia.

        – Y te pierdes en ensueños de soledad enmascarada por los goces efímeros de una existencia viciada.   – Cisne bello entre lo bello, nacido de estirpe magna, ¿ por qué anhelas ser patito feo perdido entre feroces alimañas?.

        – No desdeñes la soledad en la que vives, pues savia es que nutre el alma; si te has de hacer tonto entre los tontos… ¿ para qué necesitas compaña?

        – ¿ Por qué te ensañas conmigo, erudita laguna amada?, atiende mis cuitas, te pido, pues no me parecen vanas.   – Son tus palabras alfanje que cercena mis esperanzas; acerados estiletes hincándoseme en el alma; puntas de flecha que surcan mi conciencia aletargada que tu rectitud me envía como cierzo entre montañas.

        – La Verdad no tiene enmienda, jamás se presenta enmascarada, es una diosa serena de virtud acrisolada.   – Y en su diáfana desnudez, sojuzga las esperanzas de la ingenua candidez que no ve en la mentira mácula.

        Así blandía la laguna su argumento, cual espada, aleccionando al incauto cisne sobre los peligros de la ignorancia.

        Mas la sabia laguna, de su dolor se apiada, y hallando la solución a la tristeza que lo embarga, háblale con estas palabras:

        – Seré para ti un espejo de aguas límpidas y claras, donde una parte de tí mismo se verá fielmente reflejada, haciéndote sentir la ilusión de otro ser que te acompaña.      – Un ser que serás tú mismo, mero destello de tu esencia sabia, que acompañará siempre tus pasos adondequiera que vayas.      

        Y el cisne, agradecido, al observar su imagen en el agua, sonreía expansivo con fulgor de sol en la mirada. No volverá a sentir en su vida la soledad acerada que conturbaba a su espíritu y constreñía su alma. Cisne y laguna quedaron por siempre unidos en una Eterna Alianza.               

©Rosa


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