Posteado por: Rosa | 12 mayo, 2010

En lo Interno

 

  EN LO INTERNO

 

 

Alza raudo el vuelo, dulce corazón mío,

libre como el viento, frágil como el lirio.

Se tú, en tu último aliento, amanecer tardío,

dolor sin tormento que clama al Altísimo

con su débil lamento.

Aires de dulzura tiene la mañana,

arrullos de madre abundan en su entraña;

acógeme en tu seno, luz anunciadora,

de caricias y besos que anidan en la aurora.

Virginal destello de un alma valiente,

vuela raudo al cielo, sonrisa perenne,

cíñeme de estrellas que alivien mi duelo,

la fértil espera de mi pecho ardiente.

Largo es el camino que mis pasos hoyan,

plagado de espinos, anuncios de otrora;

preguntas sin sueño que en el silencio moran;

reflejos benditos de luz en mis sombras.

Siénteme en tu pecho que es también el mío,

sonrisa al acecho, mirar sin delirio;

rasga presto el sello de amor encendido

separando el velo de esplendor enchido.

 

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