Posteado por: Rosa | 9 abril, 2010

El Ciervo, el Manantial y el León (Esopo)

       

Agobiado por la sed, llegó un ciervo a un manantial. Después de beber, vio su reflejo en el agua. Al contemplar su hermosa cornamenta, sintiose orgulloso, pero quedó descontento con sus patas débiles y finas. Estando sumido en estos pensamientos, apareció un león que comenzó a perseguirlo. El ciervo, asustado,  echó a correr, ganándole una gran distancia, ya que la fuerza del ciervo está en sus patas y la del león en su corazón.

        Mientras corrían en llano, el ciervo guardaba la distancia que lo salvaba; pero al entrar en el bosque, sus cuernos se engancharon en las ramas, y, no pudiendo escapar, el león consiguió darle caza. A punto de morir, exclamó para sí:   – ¡ desdichado de mi! mis pies, que pensaba me traicionaban, eran los que me salvaban, y mis cuernos, en los que ponía toda mi confianza, son los que me pierden.

        MORALEJA:   ” Muchas veces, a quienes creemos indiferentes ante nuestra adversidad, son los que nos dan la mano, mientras que los que nos adulan, ni siquiera se asoman.”

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