Posteado por: Rosa | 26 marzo, 2010

Partida

PARTIDA

Cual huérfanos corderillos

en estas grises praderas,

cual luciérnagas errantes

te vas, maestro, y nos dejas.

 

Te llevas la rosa blanca

de nuestro amor

sin espinas que laceran,

madreselvas de paz

son nuestras oraciones sinceras

y nuestro pensamiento

te acompaña

cual blanco lirio de pureza.

 

¡ Cuanta perseverancia!,

¡ cuanta lucha sin tregua!

contra las tempestades bravías

de la vida en esta tierra.

 

Y tras esta larga andadura,

tu cuerpo reposa en la tierra,

y tu alma, libre ya de la materia,

hacia claridades infinitas

rauda se eleva.

 

Ya se apartan las sombras

y se alejan las tinieblas,

ya tus ojos se abren

a una vida nueva.

 

Y suelta amarras tu velero

de los puertos de esta tierra

y una nueva singladura

para tu alma comienza.

 

Se va a surcar otros mares

de aguas mansas, serenas,

donde se refleja el azul

mostrando su eterna belleza.

 

Nacaradas perlas de conocimiento,

diamantes de fortaleza,

¡ cuanto te llevas, maestro,!

pero también,  ¡cuanto nos dejas!.

 

Nos has pasado el relevo

a tus pequeñas luciérnagas;

y hemos de hollar nuevos caminos

e iluminar nuevas sendas

para seguir compartiendo

con otros hermanos tu herencia.

 

Tu lucha será nuestra lucha,

tu enseñanza, nuestra ciencia;

¡ qué solos nos dejas, maestro,

en los valles de esta tierra!.

 

(A mi bienamado maestro, Sebastián de Arauco)

 

—-OOO—-

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