Posteado por: Rosa | 26 marzo, 2010

La Nube y el Árbol

Diseño de Jesús Lorenzo Álvarez

LA NUBE Y EL ÁRBOL

  

         Una nube solitaria que por el cielo pasaba, encontrose con un árbol de elegante prestancia que extendía sus ramas, contento, al primer sol de la mañana.

        – ¿ Qué haces ahí tan parado? – pregúntale la nube interesada-  ¿ es que el movimiento no te agrada?. 

        – Mi cometido es estar unido a la tierra a la cual mis raices abrazan y mis ramas y hojas se abren al sol que la vida guarda.

        – ¡ Pero si la tierra no es necesaria! – contéstale la nube asombrada – Yo me muevo libre por el cielo como me viene en gana, y bromeo con el sol ocultando su cara, y me mezo en el viento, y abrazo las montañas, y me dirijo a donde quiero para observar lo que pasa.

        – Mas yo de la tierra obtengo el sustento, que trasformándose en savia, da fortaleza a mi tronco y flexibilidad a mis ramas. 

        – Pero dime, árbol hermoso,  -¿ no te atrae saber que hay más allá de esas montañas? –  preguntábale la nube insistente- 

        – Yo sé de la vida sin moverme porque las golondrinas que anidan en mis ramas, me cuentan bellas historias de los lugares por donde pasan.

        – Y ahora dime, blanca y efímera nube, ¿ cuánto dura tu existencia?; la mía cientos de años en la cual veo nacer a cada generación que comienza, y así conozco los cambios que nuevas golondrinas me cuentan.

        – y respóndele la nube, contenta – 

        – Yo me deshago en la lluvia que fertiliza la tierra y el mar me devuelve ese agua que nació de mi esencia, y en otras nubes renazco en una conciencia perpetua.

        – Mi querida hermana nube, – decíale el árbol emocionado – agradecido estoy a tu vida que en su continuo holocausto, le da sentido a la mía que no trasciende estos prados.

        – Tu ser fertiliza a la tierra, derramando en gotas su esrencia, para que yo perdure en el tiempo y otros seres maduren y crezcan. Y así el ciclo de la vida, que en sí gran perfección encierra, se renueva y perpetúa en este hermoso planeta.

        – y contéstale la nube, sincera,: –

        – Gracias te doy, hermano árbol, por tu sabiduría excelsa que me ha hecho comprender mi cometido en la tierra. – Tu vida y la mía son valiosas porque integran un mismo destino que es dar expresión a la vida y permitir que se manifieste en el infinito.

        – Y concluye el árbol erudito: –

        – Tu con tu agua y yo con mi oxígeno, damos razón a la vida para perpetuar su camino. 

         Entonces nube y árbol se fundieron en un abrazo sincero, y desbórdase la nube en múltiples gotas sobre este árbol tierno. Él expandía sus ramas al cielo y los dos de nuevo renacieron. Una en la verde hierba que cubría el suelo el otro en el aire que sopla en viento.

        Y el oxígeno transformose en agua al acompañarlo un nuevo elemento que el calor del sol convirtió en vapor y una joven y blanca nube paseábase, alegre, por el cielo.

 

  

 


Responses

  1. Hermosa, Me dejó una sensación inexplicable. Suerte .D

    • Me alegra que te haya gustado, Bruno. Gracias por tu comentario. Saludos

  2. que bello mensaje

    • Gracias, Metzi, me alegra que te haya gustado. Y todavía más que lo hayas captado. Saludos y gracias por comentar.


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