Posteado por: Rosa | 4 mayo, 2016

Erase una vez…!

Si sois enamorad@s del amor y os gusta la poesía, os comparto este bellísimo blog recién nacido, sus hermosas imágenes, sus reflexiones acerca del amor y sentimientos del alma vestidos de poesía, no tiene desperdicio. Os lo recomiendo.

MY Alborada

En el amor, todos tenemos  al menos una historia que contar, quien no ha vivido una aventura emocionante,  un día de gloria o, una experiencia inolvidable que nos dejan huellas maravillosa e historias deliciosas como esta:

Historia de un beso

Cuántas historias podrían compartirse en este espacio, sobre amores que escalan ventanas, suben a los arboles, escriben en lo muros…..?

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Posteado por: Rosa | 1 abril, 2016

La Noche

Posteado por: Rosa | 25 marzo, 2016

Empatía (Sedoka)

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Posteado por: Rosa | 13 marzo, 2016

Haikû collage


Tormenta

 

Rosa María Lorenzo

(13/3/2016)

Posteado por: Rosa | 10 marzo, 2016

La Noche

Varios poemas están intentando participar en la revista “Salto al reverso” entre ellos el mío (bajo estas líneas). Os invito a votar por el que más os guste a través del siguiente link:

http://saltoalreverso.com/2016/03/10/votaciones/

Gracias por vuestro apoyo.

Lobo Luna Mujer

La Noche

(Décimas al modo de Loys Le Caron)

La noche cubre la albura
con premura;
¡nos engaña tenazmente!
Simplemente,
a través de las estrellas,
permite intuir sus huellas;
la sazón
de su oblonga melodía,
la razón
de su perversa entropía.

La noche, oscura parcela.
Entretela
del sentimiento salvaje;
homenaje
a su insufrible fervor.
¡Ese insólito atanor!
calcinando
la médula de mi ser;
horadando
la bondad de mi querer.

Rosa María Lorenzo

 

Posteado por: Rosa | 26 febrero, 2016

Farta de estar farta

image Leer Más…

Posteado por: Rosa | 10 febrero, 2016

Vigopoema

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Dende o mar
xurdiches, cal Venus,
branca de escumas.

Branca coma as gaivotas
que durmen nas rochas
acubilladas nas plumas.

Branca coma as nubes
que choran por ti de cotío
envexosas
dos acariños dos mariñeiros.

Aos teus pés
ríndese o mar,
bícante as olas
neses pés dourados
polo sol costeiro.
Un sol que brila só pra ti,
de a pouquiño, si…
pero, ¡ay, cando brila!

Rosa María Lorenzo
(10/2/2016)

 

 

Traducción

Del mar

surgiste, cual Venus,

alba de espumas.

Alba como las gaviotas

que duermen en las rocas

cobijadas en sus plumas.

Alba como las nubes

que lloran por ti a menudo

envidiosas

de las caricias de los marineros.

A tus pies se rinde el mar,

te besan las olas

en esos pies dorados

por el sol costero.

Un sol que brilla sólo para tí,

poco, si…

pero, ¡ay, cuando brilla!

 

 

Posteado por: Rosa | 31 enero, 2016

El llanto del jilguero (Limericks)

EL Limerick

Es un poema jocoso que consiste en cinco versos que riman AAbbA.
En castellano los versos suelen ser endecasílabos los dos primeros y el quinto y  heptasílabos el tercero y el cuarto.
Su origen exacto es desconocido, aunque se apunta la posibilidad de que proceda de un canto en verso propio de las fiestas folclóricas irlandesas del siglo XVIII.
Fue popularizado por Edward Lear (1812-88), en “Book of Nonsense”, en 1846.
Desde entonces ha sido cultivado por autores de reconocido prestigio como Lewis Carroll, Mark Twain, James Joyce o Thomas S. Eliot, desarrollando líneas temáticas que van más allá de lo jocoso (cultos, eróticos, etc.), y extendiéndose a otros idiomas.
En Argentina, la escritora María Elena Walsh basó en 42 limericks su libro infantil “Zoo Loco” (1964).

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El llanto del jilguero

(fábula)

Un jilguero cantando en la floresta
sonsonetes de enojo y de protesta,
se topa con la urraca
que con voz de carraca
demanda su silencio pues ¡apesta!

Y el jilguero con fama de “enterado”
se ríe de su oído vulnerado:
¡vete, urraca tontuna
terca como ninguna!
(le soltó a quemarropa, ya cansado)

Parándose el pequeño colibrí,
pregunta a que se debe el frenesí
de sus tórridas quejas
tupidas como guedejas
que el viento desperdiga por ahí.

El cuco y el gorrión, que no se enteran,
presiden los corrillos que prosperan
a la sombra de un pino
entre un gran torbellino
de voces atipladas que ponderan.

Hastiado del tumulto cacofónico,
el jilguero desiste en su sinfónico
y acalla su dolor
con mudo resquemor:
¡clamar en el desierto suena irónico!

Zaherido su canto reverente,
al verlo en actitud tan deprimente,
Panchita la corneja,
tan sabia como vieja,
le exhorta a que difunda lo que siente.

La noche en su camino sigue al día
testigo de mi amarga melodía;
pero nadie me escucha
sumido en esta lucha
por la pena que ahoga el alma mía.

Mas todos se pronuncian sin saber
del duelo en este triste acontecer
que invade mi existencia
igual que una sentencia
burlando la bonanza del ayer.

Mi amada, la razón de mi existir,
en vano se ha tenido que morir;
un rudo cazador
la abate sin pudor
haciendo de mi vida un “sin vivir”

Don búho que escuchaba muy atento,
consciente de su aciago descontento,
sonríe con dulzura
palpando la amargura
y el hosco frenesí del desaliento.

No sufras más, pequeño pintadillo,
prosigue modulando tu estribillo,
porque esa es tu razón
sin otro parangón:
¡al ciego has de servir de lazarillo!

Mis ojos en la noche pueden ver;
la bruna oscuridad saben leer.
el necio ser humano
de hecho, nuestro hermano,
se ríe de la Vida y su Saber.

Se cuentan las especies por millares
poblando cielo y tierra con sus mares
y el hombre las domina
tiñendo, con su inquina,
de sangre la virtud de sus altares.

Rosa María Lorenzo
(31/1/16)

 

Posteado por: Rosa | 15 enero, 2016

Lonxe…, moi lonxe

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Gallego

Lonxe…, moi lonxe

Bágoas que fuxen lonxe…, moi lonxe,
pranto da terra, veiga baleira,
medo e tristura, dor silandeira,
fillos que fican lonxe …, moi lonxe.

Brancas pombiñas voan co vento;
mil anduriñas alén o mar,
¿En qué tellado han aniñar?
non hai ledicia, non hai contento.

Deus agarime seus orfos niños
lonxe da terra que os viu nacer,
tenras papoulas do meu querer,
¡Non vos perdades polos camiños!

Castellano

Lejos…,muy lejos

Lágrimas que huyen lejos…, muy lejos,
llanto de la tierra, campo vacío,
miedo y tristeza, dolor silencioso;
hijos que quedan lejos…, muy lejos.

Blancas palomas vuelan con el viento
mil golondrinas más allá del mar,
¿En qué tejado van a anidar?
no hay alegría, no hay contento.

Dios proteja sus huérfanos nidos
lejos de la tierra que los vio nacer;
tiernas amapolas de mi querer,
¡No os perdáis por los caminos!

©Rosa María Lorenzo (15/1/2016)

Posteado por: Rosa | 31 diciembre, 2015

¡¡¡FELIZ 2016 A TOD@S!!!

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Posteado por: Rosa | 4 diciembre, 2015

Se tivese (Jotabé)

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(Gallego)

Se tivese… (Jotabé)

Se tivese os meus sentidos espertos
e a clara visión dos ollos abertos,

non sufriría esa fonda cegueira
moura de cinzas e escura xenreira
latexando na mente preguiceira
dos de lingua enganosa e borralleira.

Se tivese nos beizos un solpor
de verbas esgrimidas sen rancor,

pecharía os mordentes desacertos
nas fauces abertas e alma baleira
dos brancos cadaleitos ao redor.

(Castellano)

Si tuviese…

Si tuviese mis sentidos despiertos
y la clara visión de los ojos abiertos,

no sufriría esa honda ceguera
negra de cenizas y oscura manía
latiendo en la mente perezosa
de los de lengua sucia y engañosa.

Si tuviese en los labios un atardecer
de palabras esgrimidas sin rencor,

cerraría los mordientes desaciertos
en las fauces abiertas y alma vacía
de los blancos ataúdes que me rodean.

Rosa María Lorenzo

Posteado por: Rosa | 27 agosto, 2015

Acechan las sombras ( Sonetino trisílabo)

El Sonetino o Sonetín Es un soneto de versos pentasílabos e incluso trisílabos.

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Acechan las sombras…

( Sonetino trisílabo)

Tridentes
alzados,
cruzados,
silentes…

Los dientes
trabados,
¡soldados
valientes!

Alguna
sonrisa
lobuna;

divisa
la luna,
sumisa.

Rosa María Lorenzo (26/8/2015)

Posteado por: Rosa | 11 mayo, 2015

*El Amor*

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“El Amor”
(Jotabé)

Si me niegas la linfa de tus labios,
del numen de tus ojos, los resabios;

si el desdén se pronuncia en tus palabras
hirientes, esperpénticas, macabras;
el “Cofre de Pandora” no entreabras,
recuerda que a ti mism@ descalabras.

El amor no se compra ni se vende,
la pureza del alma es quien lo enciende.

Es su estela el perfume de los sabios,
el humus en los surcos que tu labras,
el niño que a tu clámide se prende.

Rosa María Lorenzo
(7/5/15)

Posteado por: Rosa | 10 mayo, 2015

*Ungir la espina* (Decasenario)

Esta nueva métrica fue presentada por Mariano Béquer el 29/4/11. Se trata de cuatro tercetos – de rima alterna hasta el verso 10 y los versos 11 y 12 forman pareado – y un cuarteto (16 versos en total) cuya característica más interesante es que el cuarteto está formado por el primer verso de cada uno de los tercetos. Requisito sugerido por el autor es que todos los versos han de ir acentuados en la 4, 7 y 9 sílabas.

Esto, a mi entender, aporta al poema una particular cadencia muy agradable al oído a la hora de recitarlo.

Seguidamente, dejo un Decasenario de mi propia cosecha… O eso por lo menos he intentado.

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*Ungir la espina*

Este querer que querer no quiere
del alma mía, vil estertor,
¡qué no daría si yo pudiere

cambiar la noche por puro albor!
Vivir la vida que nunca muere,
prender mi estrella, morir de amor.

¡Qué no daría si me ofreciere
alzar el vuelo como un azor
y redimir el pesar que hiere!

Ungir la espina y brindar la flor.
Por todo aquel que en amor rebosa,
hurto la espina…, muestro la rosa.

Este querer que querer no quiere
cambiar la noche por puro albor
¡qué no daría si me ofreciere
ungir la espina y brindar la flor!

Rosa María Lorenzo (9/5/15)

Posteado por: Rosa | 2 mayo, 2015

La “Sola Edad”

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La “sola edad”
(Jotabéa)

Humilde soledad del caminante hermana
que guías mi andadura con rudeza espartana.

Como si en ello fuese la prez de tu estamento,
postulas en mi entraña un mudo pensamiento:
“En ti sueña la vida, arúspice y evento,
en ti siempre perdura su embalsamado aliento,

en ti nace el camino y a su vera florece
la rosa del ocaso que incierta se estremece.”

Acuñadas con prisa, vividas con desgana,
las dudas y zozobras carecen de argumento
ante tu albor florido que nutre y fortalece.

Rosa María Lorenzo

Posteado por: Rosa | 28 abril, 2015

Velos de ignorancia (Jotabéa)

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Velos de ignorancia
(Jotabéa)

Las “insignes” verdades que postula la ciencia
son ensueño brumoso acotando la esencia.

Son la excusa infalible que aherrojó el albedrío
en la sórdida sima de este páramo umbrío
donde soy incapaz de quitarme este frío
apostado en el alma cual eterno atavío.

Una inerme molicie me circunda enconosa;
ya mi numen expira bajo grávida losa.

En la psique de todos es perenne presencia,
una impronta nociva, ¡un infausto vacío!
una adusta ceguera… pertinaz, dolorosa.

Rosa María Lorenzo

 

Posteado por: Rosa | 26 abril, 2015

Verano (Jotabém)

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Verano
(Jotabem)

Se ralentiza el afán
dormitando en el zaguán.

Amables días de estío
nos sacuden el hastío
donde el ánimo sombrío
se diluye en el vacío.

El mar besando la arena,
el sol, la gente morena…

Noches de añil y arrayán
mecen tu sueño y el mío
bajo una luna serena.

Rosa María Lorenzo

Posteado por: Rosa | 24 abril, 2015

Primavera (Jotabéa)

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Primavera

(Jotabéa)

Tu esplendor nos inunda revistiendo los días
de exaltados matices, espiral de alegrías.

Se arraciman las horas salpicadas de olores,
ya los campos estrenan recital de colores
y en los árboles mozos revestidos de flores
se adormece el silencio, se perfilan amores.

El mistral ya no ulula su canción poderosa,
alejose sombrío con la faz quejumbrosa.

Ya la Madre Natura nos obsequia armonías,
un edén de lirismo conjurando temores;
muestra, allende la espina, la bondad de la rosa.

Rosa María Lorenzo

Posteado por: Rosa | 22 abril, 2015

Ciclos (Rima JB)

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Ciclos

(Jotabé)

Observo al despertar cada mañana
la vida repicando en mi ventana.

El estro rutilante de la aurora
que el sol con su elocuencia conmemora
y el alma, en su embeleso, decolora
el manto de la noche desertora.

¡ Despierta, corazón! ante el prodigio
de fuerzas enfrentadas en litigio:

La noche impenetrablemente arcana,
el día y su indulgencia protectora
y un cielo conciliando su vestigio.

 

Rosa María Lorenzo

Posteado por: Rosa | 16 febrero, 2015

Solitud (Corona de Sonetos)

La corona de sonetos es una joya de la poesía italiana que se incorpora a la literatura española gracias a los escritores del Renacimiento.

La estructura, difícil, se convierte en un desafío para el poeta.

Se compone de 15 sonetos, recibiendo el último el nombre de “madre”.

El último verso del primer soneto es el primero del segundo, el último del segundo es el primero del tercero, y así sucesivamente.

El primer verso del primer soneto concluye siendo el último del decimocuarto soneto.

El decimoquinto soneto (soneto madre) se compone del primer verso de cada uno de los catorce sonetos precedentes.

Solitud

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Solitud
(Corona de sonetos)

Soneto (1)

Votiva soledad del caminante,
Un guiño en el confín de las estrellas
promulga disolver de entre tus huellas
el vómito de un mundo intemperante.

Pretendes redimir en un instante
las ínfulas del hado, sus querellas;
dragones, caballeros y doncellas
reviven en tu cota de diamante.

Esbozos de liturgia reprimida,
efluvios del pasado, las Cruzadas,
sucumben a tu prez enardecida.

Y siendo tus defensas asediadas,
hallábate la lid desguarnecida,
¡desnuda de quimeras enlatadas!

Soneto(2)

Desnuda de quimeras enlatadas,
el alma reverente te desposa
solícita, expectante, silenciosa,
ajena a baladíes mascaradas.

Las mieles del saber tan anheladas
procuran tu presencia misteriosa;
seducen sus espinas a tu rosa
pues yacen, sin su odor, desangeladas.

Perenne solitud del que deniega
con ansia el mundanal esparcimiento
sin ánimo de verse en su refriega

y elige distracciones recatadas
que brindan sustancial conocimiento
refugio de emociones desatadas.

Soneto(3)

Refugio de emociones desatadas,
me envuelves en tu túnica de armiño
meciendo mi agonía con cariño,
sanando las lesiones arraigadas.

Partícipe en las cumbres coronadas,
custodias la inocencia de aquel niño
ausente de malicia, ¡tan Lampiño!
volcado con su “todo” en otras “nadas”.

Nacida en el ensueño de este mundo,
el alma ya despierta y anhelante,
abjura de su pálpito iracundo.

Prefiere tu solícito talante
sabiendo que en tu diálogo profundo
eludes la locura circundante.

Soneto(4)

Eludes la locura circundante
brindando cual crisálida el calor
del vientre maternal que con amor
acoge el desamparo del infante.

En medio de un quehacer tan estresante,
silente en tu magnánimo sopor,
conjuras el horrísono fragor
del orbe y su memez exasperante.

Difícil la epopeya del rapsoda
trovando con su lira como Dante
los versos que fulguran en tu oda.

Por mucho que la plebe se quebrante,
el halo de tu luz les incomoda,
¡conminas al saber cual hierofante!

Soneto (5)

Conminas al saber cual hierofante
mistérico a tenor de su tonsura;
mostrando la verdad sin desmesura,
venciendo la altivez del ignorante.

Si ciñen un sudario en tu montante
y vuelcan su repudio en tu apostura,
el miedo en su vertiente más oscura
les niega la virtud de tu semblante.

Perfilas el camino de los sabios
sin orlas ni prebendas alienadas,
ni lloros que rezumen de sus labios.

Intento percibir en sus pisadas,
del numen de la Aurora, los resabios,
firmeza y equidad por ti gestadas.

Soneto (6)

Firmeza y equidad por ti gestadas
humillan los vaivenes de los necios,
el lustre baladí de sus aprecios,
la densa vacuidad de sus charadas.

Alzando afirmaciones enquistadas,
la idiocia, la maldad y sus desprecios
ofrecen su inmundicia a bajos precios
dejando tus alburas enlutadas.

¿Por qué para los torpes mentecatos
serán tus claridades tan odiadas
que evitan someterse a tus recatos?

Obtusos de meninges ofuscadas,
lebreles con su turba de insensatos,
embisten las diabólicas mesnadas.

Soneto (7)

Embisten las diabólicas mesnadas
sedientas de la linfa que supura
la núbil desnudez de tu figura,
la fresca pulcritud de tus almohadas.

Perdida en las azules madrugadas
te busco, soledad, con la premura
del ciervo que se envuelve en la espesura
tratando de ocultarse a las miradas.

Mas hállome en un páramo desierto
sumida en un morir beligerante
buscando “desfacer” algún entuerto.

Quijote enflaquecido e intemperante,
rechazo los solemnes desaciertos
que pueblan la razón del ignorante.

 

Soneto (8)

Que pueblan la razón del ignorante
e incrustan su desidia en el entorno
mostrándola en sus actos cual adorno
indigno, contumaz, desconcertante.

Por ello me retiro en este instante;
tu tálamo celebra mi retorno
haciéndome olvidar este bochorno
de vida desertora y alienante.

Inmersa en un ambiguo claroscuro
de luces y de sombras de mentira,
me entrego a un soliloquio de futuro.

Y mientras la vorágine delira
tañendo en arrebato prematuro,
la bruma del destino se retira.

Soneto (9)

La bruma del destino se retira
postrando sus misterios a tus pies
pues eres, solitud, como la mies
saciando la ansiedad del que suspira.

Apáganse los ecos de la ira
tornando lo valiente en lo cortés;
olvídome del “antes” y el “después”
efecto del cristal con que se mira.

¡Inútil maldecir o resistirse!
propago la verdad sin estridencia
y observo a los estúpidos reírse

basados en su empírica indecencia
y vana pretensión de redimirse
mostrando la beldad de la existencia.

Soneto (10)

Mostrando la beldad de la existencia
el Ser que nos anima comparece,
tu seno de matriarca reverdece
y emula su esplendor con complacencia.

Paciendo entre tus ámbitos, la esencia,
disfruta la alegría que florece
al filo del dolor que la estremece
volcando su penar en la experiencia.

Bendigo la quietud en tus adentros
de musa enamorada que me inspira
un mundo de añorados reencuentros.

¡No importa el alboroto que conspira!
tu mimo aliviará los desencuentros
a aquel que en sus congéneres se mira.

Soneto (11)

A aquel que en sus congéneres se mira
la tierra lo recibe con orgullo
mostrando en la matriz de su capullo
la rosa rozagante que aún respira.

Euritmias de amador que de su lira
se expanden regalándonos su arrullo
burlando el esperpéntico barullo
del mártir retorciéndose en la pira.

Entona el ruiseñor su miserere
cautivo en su pináculo de ausencia
muriendo sin morir porque no muere.

Al aire encomendando su cadencia,
esconde su rapsodia donde fuere
y abraza la clausura con sapiencia.

 

Soneto (12)

Y abraza la clausura con sapiencia
velando en su cenobio tus virtudes,
bemoles de un concierto de laúdes
vibrando únicamente en su presencia.

Murmullo indescriptible de demencia,
atronan, sin piedad, las multitudes,
gritándole al albur sus inquietudes
¡lamentos ofuscados de impaciencia!

Al margen de este ímpetu obsesivo
la ascética mirada se retira
al seno de su edén contemplativo.

Vereda solitaria del que aspira
tu efluvio embalsamado y emotivo
ahíto de este mundo y su mentira

Soneto (13)

Ahíto de este mundo y su mentira
trasciende el enigmático portal
y huyendo de la encíclica del mal
se inmola en cada ímpetu que expira.

Moviéndose cual péndulo que gira
al son de inoportuno vendaval,
se escinde entre la cólera animal
y el céfiro sutil de quien lo inspira.

De espaldas al fatídico escenario
ardiendo en frenesíes de violencia,
desgrana su oración en solitario.

Se viste el eremita de indulgencia
al ver ese desfase innecesario…
al margen de su impúdica inconsciencia.

Soneto (14)

Al margen de su impúdica inconsciencia,
el vulgo, parodiando el albedrío,
prosigue su andadura hacia el vacío
poblado el corazón de indiferencia.

Acoge tus bondades con renuencia
clamando en insufrible desvarío:
¡A solas! ¡¡anatema!! ¡¡¡escalofrío!!!
¡Ni locos te conceden su presencia!

No entiendo el pundonor que los zahiere
si libo en tu amapola palpitante
el néctar de la paz que me ofreciere.

En ti disfrutaré de cada instante,
del beso de la luz que nunca muere…
¡votiva soledad del caminante!

Soneto Madre

Votiva soledad del caminante,
desnuda de quimeras enlatadas,
refugio de emociones desatadas,
eludes la locura circundante.

Conminas al saber cual hierofante,
firmeza y equidad por ti gestadas
embisten las diabólicas mesnadas
que pueblan la razón del ignorante.

La bruma del destino se retira
mostrando la beldad de la existencia
a aquel que en sus congéneres se mira

y abraza la clausura con sapiencia
ahíto de este mundo y su mentira,
al margen de su impúdica inconsciencia.

 

(Dedicada a Milita en el día de su cumpleaños)

© Rosa María Lorenzo Álvarez
(15/2/2015)

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